Carta a los
Estudiantes Novatos
Alfredo Pérez Guerrero:
Ciertamente hemos comenzado un
nuevo capítulo en nuestro camino hacia aquella tan anhelada libertad, libertad que
solamente se puede conseguir cuando disponemos nuestro corazón y voluntad,
proyectada hacia un ideal conciso, una meta final que este dentro de nuestro
papel como actores sociales, estamos determinando nuestra capacidad mental
hacia la misma, ¨Ahora, una meta ha sido traspasada y comienza un camino, un
largo camino que hay que recorrer todo¨ (PÉREZ:1965, pag.12), es en esta etapa
en la que fijamos un nuevo comienzo, en la que dejamos atrás nuestro seno
familiar, en el que nos convertimos en seres independientes, autónomos,
comenzamos nuestro crecimiento personal y académico, una formación que está en
constante evolución y cambio, del cual formaremos parte.
Hemos decidido cursar la
universidad, es decir, hemos adquirido ya ciertos estándares académicos
previos, como además cierta experiencia social, cursar una educación superior
es un privilegio, trayecto por el cual solo los más determinados pueden lograr
la gloria, aquellos que acumulan una realidad optima del pensamiento ya que ¨el
pensamiento sabe ya ascender a las cimas, adentrarse en los abismos del
misterio en busca de la verdad y del conocimiento¨ (PÉREZ: 1965, pag.12), ciertamente
el pensamiento, por todo lo previamente adquirido, se encuentra en cierto nivel
especifico, en el cual, el conocimiento y la realidad, formarían parte del
individuo.
Queda establecido que la
universidad a más de ser un templo y un hogar, en el cual viviremos una
experiencia única, quedará en nuestras mentes y permanecerá a pesar del tiempo,
siendo este un compromiso, un deber y un derecho, ascender por estos peldaños,
hasta alcanzar nuestro anhelado proyecto de vida, ¨Universidad, que, para vivir
y para vivir y crecer, necesita imperativamente de tu pensamiento, de tu
voluntad y tu pasión¨ (PÉREZ: 1965, pag.13).
Nuestro ser deberá tener formado
previamente ya un carácter, lleno de virtudes como la disciplina y
perseverancia, colocando como prioridad, antes que el bienestar económico, de
esa posición privilegiada, nos enfocamos específicamente en brindar un
servicio, ser útil para nuestra sociedad, y nuestra patria, ¨Sin esas virtudes
de disciplina, de talento, de perseverancia, de nobleza, no es posible cumplir
esta tarea¨ (PÉREZ: 1965, pag.18), transformando nuestra realidad, posiblemente,
podríamos ser actores y precursores de un nuevo amanecer social, encargados de
borrar ideas arraigadas e inútiles,, solo por nuestro deseo de ver un mejor
mañana, cumpliendo nuestro papel en la sociedad con furor, es sin duda nuestra
misión.
Al formar parte de un movimiento
del cambio, nuestro día a día va con el corazón lleno de orgullo, Podemos
sentir que no solo cumplimos una tarea, o una misión, ¨Ellos tienen una misión
que desborda y sobrepasa a los objetivos meramente económicos, a los objetivos
de una posición holgada. Esta misión es de servir al País en todos los órdenes
a que este interesan¨ (PÉREZ: 1965, pag.14), que de nuestro esfuerzo, de todas
nuestras ganas, se obtienen mejoras que con el paso del tiempo nuestro entorno,
conciencia y conocimiento vayan de la mano bien encaminados hacia la
excelencia, que seamos merecedores del honor de pertenecer aquí, ser dignos del
mismo.
Y sé digno del
privilegio de formar parte de este grupo de jóvenes ecuatorianos encargados de
guardar y custodiar los valores esenciales de nuestro pueblo: su cultura, su
afán de libertad, su ímpetu de progreso y su honor. Integras, desde hoy, la
vanguardia a quien la Patria ha encargado señalar la meta de su destino (PÉREZ:
1965, pág.21).
Bibliografía:
·
PÉREZ,
Alfredo, ¨La Universidad y la Patria¨, Editorial Universitaria, Ecuador, 1965.
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